Existen varios tipos de recarga de los vehículos eléctricos que condicionará el tiempo de espera de la propia carga:
Recarga lenta o convencional:
Esta carga es de tipo doméstico. Para ello, se utiliza una toma de enchufe normal de 16 amperios como el de cualquier electrodoméstico. Cuenta con una potencia de entre 3,6 kW y 7,4 kW dando lugar a unos tiempos de carga del vehículo prolongados siendo aproximadamente de unas 8 horas. Se suele utilizar dentro de viviendas unifamiliares o en lugares de trabajo pudiendo aprovechar las horas de sueño o la duración de la jornada laboral.
Recarga semi-rápida:
Para esta carga, se necesita un enchufe especial de 32 amperios con potencias de 11 kW y hasta los 22 kW. La batería del coche se carga en unas 4 horas. Se utiliza generalmente en parkings de la vía pública como en oficinas, de supermercados, de centros comerciales…
Recarga rápida:
Es un tipo de carga que necesita adaptar la red eléctrica ya que su potencia puede llegar a superar los 50 kW consiguiendo una carga completa en algo más de 30 minutos. Está pensado para cargas puntuales en estaciones públicas exteriores, no para uso diario ya que puede llegar a dañar la batería.
Actualmente, podemos cargar el coche desde casa, en el trabajo, en espacios públicos o privados o en las electrolineras.