Los vehículos eléctricos muestras diferencias respecto a los coches de combustión, cuentan con motores eléctricos, mucho menos complejos que los motores de combustión, dando lugar a un mantenimiento más simple y a un coste menor. Los coches eléctricos necesitan de las baterías para poder arrancar dicho motor. La batería de coches eléctricos es equivalente al depósito de combustible de un coche de gasolina o diésel. Sin embargo, en vez de almacenar combustible, acumula electricidad para trasmitírsela al motor, poder arrancarle y poner el vehículo en funcionamiento.
Desde que se lanzaron al mercado, las baterías para coches eléctricos han ido evolucionando mucho dando lugar a cada vez más fabricantes de este tipo de automóviles, a nuevos modelos de coches eléctricos y a distintos tipos de baterías cada vez más seguras.
Las baterías de iones de litio son el tipo de batería más recomendadas para montar en los coches eléctricos.
Existen ciertos parámetros importantes a tener en cuenta para las características de una batería para coches eléctricos. Estos son los siguientes:
- Densidad energética: Se refiere a la energía que puede acumular la batería por cada kg. A mayor densidad, más autonomía tendrá el vehículo o menor será el peso del mismo.
- Potencia: Cuanta más capacidad de proporcionar potencia durante el proceso de carga, mejores prestaciones para el vehículo eléctrico se obtendrán.
- Eficiencia: Alude a la energía que realmente llega a aprovechar la batería, es decir, el rendimiento con el que cuenta la misma.
- Coste: El coste de la batería influenciará directamente en el precio total del vehículo.
- Ciclo de vida: Hace referencia a los ciclos completos de carga y descarga que soporta una batería antes de tener que ser sustituida. Cuánto más ciclos soporte, más duradera será esta.