Factores internos que afectan a la autonomía
La autonomía de la batería va a depender en gran medida de diferentes factores internos del propio vehículo como el peso del coche, la potencia admitida y el tamaño de la batería o características del motor eléctrico.
Por otro lado, se puede optimizar la autonomía con el sistema de freno regenerativo con el que cuentan los coches eléctricos que hace que la batería se cargue más.
El peso del coche influye en que la batería dure más o menos. Hay que incluir el peso de los pasajeros y la carga transportada. Cuanto mayor sea el peso, más energía necesitará el coche para poder circular.
El estilo de conducción del conductor puede afectar a la autonomía
Para poder sacar el máximo partido a la autonomía de la batería de nuestro vehículo, será necesario un tipo de conducción de carácter eficiente en la que respetemos siempre los límites de velocidad establecidos.
Generalmente, cuanto más rápido se conduce, más potencia necesita el vehículo. Al igual que cuando tenemos un tipo de conducción agresivo, más energía de la batería consumimos al pisar más constante el acelerador y el freno.
Lo más aconsejable es llevar una conducción suave y relajada basada en la anticipación de los demás conductores para poder aprovechar al máximo las características y ventajas que nuestro coche eléctrico nos ofrece.
Factores externos que afectan a la autonomía
Algunas características del entorno pueden influir en la autonomía de la batería.
Por ejemplo, el terreno por el que conducimos influye de forma directa en la energía que se necesita para poder circular. Si circulamos continuamente por terrenos irregulares o con mucha pendiente, aumentará la potencia del coche consumiendo así más energía de la que necesitamos normalmente en una carretera bien asfaltada y sin desniveles.
El uso de la calefacción o del aire acondicionado del vehículo consume bastante batería dado que el motor eléctrico no genera calor y para poder producirlo se ha de gastar electricidad, por lo que uno de los puntos fuertes que tienen son la climatización programable.
Otro factor externo muy importante que influirá en la potencia necesaria para poder conducir nuestro vehículo eléctrico es el clima. El funcionamiento óptimo de las baterías se da con temperaturas de entre los 20 y 40 grados centígrados, por lo que se consume más energía en climas muy fríos de invierno, climas muy cálidos o con mucha humedad.